El fotorreportero, Raymundo Ruiz, inauguró su exposición fotográfica “Expiación” y las muestras fotodocumentales “Huesitos” dedicadas a los niños de la comunidad de Acamixtla.

Por: Alejandro Gómez Sotelo.

Los penitentes de Taxco no realizan actos de sacrificio como tal, por que éste se relaciona con la muerte como ofrecimiento a una deidad y tampoco hay mandas que cumplir en primer término, por ello la “expiación” del cuerpo sostiene el principal camino en la búsqueda de la reconciliación a la vida eterna a través del amor a Jesús, proclamando la victoria sobre la muerte en el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, afirmó el fotorreportero Raymundo Ruiz Avilés.

Durante la inauguración de su exposición fotográfica “Expiación” y las muestras fotodocumentales “Huesitos” dedicadas a los niños de la comunidad de Acamixtla, el periodista taxqueño señaló que las espaldas mortificadas, brazos, dorsos y manos adormecidas y repletas de raspaduras por las espinas, así como cadenas afectando el flujo sanguíneo y deteriorando el transito del oxígeno, son los elementos que cada año acompañan intrínsecamente a los penitentes de Taxco.

En su explicación, Ruiz Avilés señaló que con el golpe de la disciplina en las espaldas y el sudor en los cuerpos por el peso de los rollos de zarzamora, los penitentes de Taxco, hombres y mujeres, descansan su expiación en un acto de fe y devoción vinculado a su proceso de transformación espiritual, “van sigilosos, entre lo noctambulo, con el rechinar de las cadenas metálicas generado con la fricción de las abruptas piedras de las callejuelas”.

Habló de las imágenes que acompañan los aspectos de personas que en la vida diaria llevan su nombre y durante una semana se transforman en seres anónimos, demostrando una expresión de amor por la salvación terrenal y espiritual del ser humano, pues se va descubriendo un imaginario de la mortificación de los cuerpos, la flama de la esperanza y el cantoneo de la humildad, que los envuelve en una enigmática atmosfera de dolor, pasión y juego ideológico y religioso de su andar.

Como parte de la Semana Santa en Taxco, el dos veces ganador del Premio Nacional de Periodismo indicó que los penitentes están cubiertos con atuendos primitivos y utilizan el color negro para la reconciliación de su vida espiritual con lo mundano, además de trazar a la flagelación, cargar kilos de varas de zarzamora y arrastrar cadenas atadas a sus pies descalzos en sus tres principales disciplinas, buscando el camino a la conversión, ejemplo de vida y de reconciliación.

Raymundo Ruiz Avilés, expuso que a lo largo de los últimos setenta años muchos de los penitentes con una tradición católica como formación, se han convertido también en un tema de atracción de derrama económica y afluencia turística por su participación anónima en la vida pública, al exteriorizar el rito de mortificación de sus cuerpos durante la Semana Mayor, misma que la religión católica ha dedicado a la conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret.

Sin embargo, el expositor sostuvo que la concepción sentimental-religiosa va más allá de una manifestación extralitúrgica por ser parte de lo popular y tradicional y es parte del imaginario cristiano del dolor y piedad, en virtud de que el ascetismo y misticismo que rodean esas prácticas concentran la cosmovisión de sincretismo religioso novohispano persistente en la actualidad.

El expositor estuvo acompañado de la ex directora del Museo de Arte Sacro Virreinal “Casa Humboldt”, Marisa Pineda; familiares, amigos y corresponsales de distintos medios de comunicación.

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